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Cada año nacen en nuestro país más de 600 menores que requieren de un tratamiento. Un 20% muere antes de recibirlo y el resto tiene una vida llena de limitaciones e incluso llegan a desarrollar serios daños en el corazón, riñones, cerebro, pulmones y eventualmente mueren. El área de Cirugía Cardiovascular del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom tiene una larga lista de espera, que crece a razón de unos 400 por año. Y la triste noticia es que muchos de ellos no lograran sobrevivir.

Solo el año pasado, en El Salvador las anomalías asociadas a daños del corazón fueron 487, y por las cuales fallecieron 122 bebés (Fuente: Ministerio de Salud de El Salvador).

La misión de Sana Mi Corazón es mejorar la calidad de vida de la población infantil cardiópata. Trabajamos mediante el desarrollo de dos programas: Heart Care El Salvador y programa Permanente de Cateterismo Cardíaco para Menores de Edad. Además, participamos activamente en otros proyectos como Corazón Alemán, Infancia Solidaria o Jornadas de cirugía independientes.